
Agua de Puebla mantiene un programa permanente de monitoreo para verificar la calidad del agua potable desde las fuentes de abastecimiento hasta las tomas domiciliarias.
Con más de 12 mil análisis al año, el organismo da seguimiento a las condiciones del agua a lo largo de todo el sistema, fortaleciendo el control sanitario y la detección oportuna de posibles variaciones.
El sistema atiende a más de 1.7 millones de habitantes y su control de calidad abarca cada etapa del ciclo de distribución.

Como parte del programa, la Coordinación de Monitoreo e Inspección realiza 35 revisiones diarias en tomas domiciliarias, donde verifica parámetros como el cloro residual y las características físicas del agua.
Evaluar el agua en el punto de consumo permite:
Este tipo de monitoreo complementa los controles realizados en plantas y fuentes de abastecimiento.
En paralelo, Agua de Puebla realiza muestreos bacteriológicos en tomas domiciliarias seleccionadas por la Secretaría de Salud, para confirmar que el agua distribuida es apta para el consumo humano. Estas acciones se llevan a cabo conforme a las normas NOM-127-SSA1-2021 y NOM-230-SSA1-2002.
El organismo también lleva a cabo más de 3,300 análisis bacteriológicos anuales en puntos estratégicos del sistema como pozos, tanques de almacenamiento, estaciones de rebombeo, plantas potabilizadoras y ablandadoras, dando cumplimiento a la NOM-179-SSA1-1998.

Los análisis son realizados por laboratorios acreditados por la Entidad Mexicana de Acreditación (EMA), mientras que brigadas especializadas supervisan en campo la infraestructura hidráulica para detectar incidencias que puedan afectar el servicio.
La combinación de análisis de laboratorio y monitoreo en campo permite generar información confiable para la toma de decisiones.
En campo, las brigadas Aquabompters realizan recorridos de supervisión para verificar la continuidad del servicio y detectar cualquier incidencia que pueda afectar las características físicas, químicas o microbiológicas del agua distribuida.
Agua de Puebla mantiene niveles de cloración que cumplen y superan los mínimos establecidos por la normatividad nacional, siguiendo recomendaciones internacionales para garantizar una desinfección adecuada. La vigilancia incluye además la protección, sellado y mantenimiento de pozos, tanques e instalaciones hidráulicas como medidas preventivas dentro del sistema de control sanitario.
La experiencia de Agua de Puebla muestra que garantizar la calidad del agua requiere un seguimiento continuo, desde las fuentes de abastecimiento hasta el punto donde llega a los hogares.
Porque medir, analizar y dar seguimiento de forma permanente es parte esencial de un servicio de agua confiable.
Fuentes:
El Quinto Medio
https://elquintomedio.com/?p=131344